lunes, 12 de mayo de 2008

Introduccion

Pese a todo la aceptación de las ideas marginalistas no fueron aceptadas sino después de un largo camino. De hecho ya antes de los anteriores autores se habían presentado las ideas de la utilidad; empezando por Aristóteles con su valor de uso, luego Bentham aplico el concepto en la filosofía y en fin otros ya habían tenido la idea que al consumir cantidades crecientes de un bien la utilidad marginal recibida de este era decreciente, pero fue desde finales del siglo XIX que su aplicación a los temas económicos fue mas clara y contundente.

Alfred Marshall

Paralelamente podemos mencionar a Alfred Marshall quien publica sus ideas en 1890.

Walras

· Leon Walras con su trabajo Elementos de Economía Pura de 1974.

carl Menger

· Carl Menger con su libro Principios de Economía también de 1871.

Jevons

· W.S. Jevons con su obra Teoría de la Economía Política de 1871.

La segunda generacion Neoclasica

En la segunda generación neoclásica aparecen economistas como Alfred Marshall, que sostuvo que “la economía no constituye un cuerpo de verdades, sino una máquina para el descubrimiento de la verdad concreta”.
Otros exponentes del pensamiento neoclásicos: Friedich Von Hayek, Milton Friedman, Lionel Robbins.
John Maynard Keynes: Un economista Inglés que durante la primera guerra mundial trabajó como asesor de la Tesorería en cuestiones monetarias y financieras y al finalizar esta misión participó como delegado británico en la conferencia de Paz de Versalles. Se opuso a la exhorbitantes penalidades impuestas a Alemania y previó el ahogamiento que haría posible el resurgimiento del militarismo germano y un peligroso proceso inflacionario en la economía internacional. En su obra “Teoría General del interés, la ocupación y el dinero” publicada en 1936, rompe definitivamente con la ortodoxia neoclásica, iniciando una nueva época para la teoría y la política económica.

La primera generacion Neoclasica

Sus principales protagonistas fueron Willam Jevons, Carl Menger y León Walras.
Jevons compara la Economía a la “ciencia de la mecánica”, enunciando además un principio compartido por el conjunto del pensamiento neoclásico: las leyes económicas tienen que tener un carácter general y ser capaces de expresarse en modelos matemáticos, tal como las leyes de la física, y estos principios deben derivar de los grandes resortes de la acción humana: los sentimientos de placer y dolor.
En relación al valor afirma que depende por entero de la utilidad que una mercancía le brinde al individuo, esta utilidad es por lo tanto subjetiva. No depende de una cualidad intrínseca de un bien, sino de la percepción que cada individuo tenga de él.
Carl Menger sitúa al individuo en el centro de su método. Para entender las conductas económicas de una sociedad requiere llegar a su elemento básico, el individuo. Define a la economía como la ciencia de la escasez, entendiendo que a la economía le van a interesar los bienes que sean escasos, aquellos que son ilimitados no representan un problema económico. Según su concepción en el comercio todos pueden ganar y de que el intercambio es una actividad útil donde al final los que participan en él obtienen más utilidades que las que poseían previamente.
León Walras establece una demostración matemática, por medio de un sistema de ecuaciones múltiples, de que el mercado -la afirmación clásica- es el mejor asignador de los recursos. En un mercado donde rija la libre competencia se logrará el equilibrio cuando se igualen la oferta y la demanda.